Entre lo ilegal e ilegítimo


Anoche mientras tomábamos unas cervezas con algunos amigos de la universidad conversábamos sobre el tema de la "ilegalidad" en relación al traslado de Montanaro al centro de reclusión de Tacumbu. Mientras tanto la corte se lavaba las manos y dejaba a instancias de los jueces la decisión sobre el rumbo que tendría el oscuro ministro del interior.

Dos jueces dictaminaron en relación al caso, mientras que uno pidió la prisión preventiva en el penal de Tacumbu, el otro solicitó que guarde prisión en su domicilio; al ser distíntas las órdenes de los jueces, la policía no sabía qué hacer o cual de las decisiones aplicar.

En ese caso, donde la policía depende de un ministerio político como lo es el del interior, este fue el que tomó las medidas en relación al caso de Montantaro…
Sí, y esa fue… que vaya a Tacumbu.

Es posible que la decisión del comando policial no haya sido la que más se ajuste a la línea de la legalidad, pero esto nos lleva a preguntarnos, a nosotros, los paraguayos comunes…

¿Lo legal acaso siempre es lo correcto? ¿Aún si esto va a en contra de los derechos fundamentales de las personas?

Mis compañeros me miraron fijamente como sin poder entender a lo que me refería cuando preguntaba eso e intente explicarme:

El caso del Ycuá Bolaños es un ejemplo exacto para poder explicarlo. 400 muertos y casi la misma cantidad de heridos, sucedió en el 2004, y este primero de agosto se cumplen 5 años de la tragedia, y así como están las cosas va a quedar impune declarándose extinguido el caso, esto quiere decir que la causa tiende a desaparecer. Para nuestro poder judicial sería algo así como que la tragedia nunca sucedió.

Y esto es totalmente legal, una causa de esta índole se extingue y desaparece al cumplir los cinco años; ¿pero acaso es justo?, tanto para las víctimas como para los paraguayos en general, que queden sin castigo los responsables de tal crimen: el asesinato de 400 de nuestros compatriotas.

La discusión con el tema Montanaro es la misma. El miserable ministro del interior que de sus dedos aún gotea la sangre de miles de paraguayos los cuales el torturó o asesinó, va a Tacumbu pero su envío al centro de reclusión no cumple todos los requisitos legales. Por este motivo los grandes entendidos del derecho, muchos relacionados al régimen al cual representaba Montanaro, se rasgan las vestiduras y vociferan como una de las peores violaciones a los derechos humanos la decisión de la cúpula policial con la del ministerio del interior.

Montanaro nunca debió haber llegado siquiera al policlínico Rigoberto Caballero, su parada inicial debió haber sido Tacumbu, él no merece tan buen trato y tanta atención por parte de la justicia y mucho menos de la ciudadanía; es desde Tacumbu donde tiene que rendir cuentas a la población paraguaya y a contar donde están todos los desaparecidos por el régimen stronista. Eso sin hablar de recuperar todos los bienes malhabidos que tienen él y su familia.

Pagamos la cuenta con las pocas monedas que nos sobraban y nos despedimos con un – ¡nos vemos mañana!

7 comentarios:

Derlis dijo...

Coincido contigo Espectador. Hay que recordar que la supuesta "injusticia" que sufre Montanaro de ser llevado a Tacumbú está a años luz de la menor de las violaciones a los derechos humanos que él planificó, ordenó y controló. Además, aunque aún no fue condenado por los jueces, ¿alguién hoy dudar siquiera sobre su culpabilidad? ¿Quién en su sano juicio puede afirmar que Montanaro es inocente? El lugar de Montanaro es Tacumbú. Hace 20 años está prófugo de la justicia. Es sano para la sociedad paraguaya poder presenciar - y festejar - la entrada de Montanaro a Tacumbú.
Derlis.

jazyu dijo...

¿Cuánto más hay que gritar? Realmente es indignante cómo sigue habiendo opiniones y sentimientos de lástima hacia Montanaro.. "Lo veo y me da pena, pobre anciano, dejenle tranquilo..". Y sí compañeros.. todavía sigue tan latente esto, y los medios? y la "justicia paraguaya"?? No son más que bufones que transmiten y generan este tipo de reacciones.Obviando los análisis que van más allá de lo legal o no.. Hoy más que nunca tenemos que gritar para q ese asesino diga dónde está nuestra gente, nuestros muertos. Él lo sabe, y sus hijos.. Es nuestra responsabilidad no callarnos más.. nunca más.. y seguir el grito de los ausentes que más que nunca están presentes.

cabrera conde dijo...

personalmente creo que hay que atenernos a lo legal...pero que culpa tengo yo que el poder judicial sea una verguenza??
Al tratar de hacer justicia por manos propias terminas rebajandote a esa persona que tanto odias...y terminas conviertiendote en tal...
montanaro no merece un carajo de "derechos humanos"...que se vaya bien a la concha de su madre...como los responsables del ycua bolaños..

ALVARO JAVIER dijo...

Bueno ayer le dije a Bata que era muy bueno el articulo... y ante la campaña de ciertos defensores de este Badulaque, es necesario ratificar como dice el comunicado del P.C.P, "aunque no se hizo justicia" , simbolicamente es importante. Algunos hablan de esperar la "justicia divina",mas yo creo que es como dice Silvio Rodriguez: "Ahi que quemar el cielo si es preciso por vivir", el asesino este merece ser juzgado aca... al final tu articulo es blando Espectador, el chancho Montanaro merece ser fusilado.

patiflor dijo...

Merece ser fusilado? Merece el infierno?? Yo estoy convencida de que sí. Pero no me toca decidir. Y ni siquiera al Gobierno. (Si pensara que el gobierno puede decidir entre su vida y su muerte, debería estar a favor de la pena de muerte, y no lo estoy.)

El Derecho es una herramienta creada por el hombre, en su búsqueda natural por sobrevivir, y por ende, convivir. El derecho pretende llegar a la justicia, en nuestro caso (derecho romano o continental) desde lo abstracto (leyes), hasta el caso concreto.

El dilema surge cuando se debe ponderar la justicia en el caso concreto por un lado, vs. la seguridad jurídica por el otro.

En este caso, nuestra rabia y nuestro repudio hacia las bestialidades que Montanaro hizo en su vida, nos hacen decir: "Que se pudra en la cárcel, y que se pudra lento, pero seguro".

Sin embargo, el Gobierno, si bien tiene poder, tiene un poder LIMITADO a las disposiciones constitucionales. Justo porque pensamos que es lo mejor para una convivencia más respetuosa de los derechos humanos, nosotros (el pueblo) cedimos nuestro poder de hacer "justicia por mano propia" al Estado, para que a través del gobierno, ejerza poder, haga justicia y ponga orden, pero dentro de las obligaciones que tiene impuestas y los poderes que tiene atribuidos. Por ejemplo: tiene la obligacion de garantizarnos el "debido proceso".

A las dictaduras, como la stronista, les interesa un krajo las garantias y derechos fundamentales de cada ciudadadano/a, como el "debido proceso". Y es justamente por ello que la condenamos, la derrocamos y le dijimos NUNCA MAS. Entonces, aunque nos retuerza el corazon, si realmente creemos en que QUEREMOS DEMOCRACIA y NO DICTADURA, no podemos utilizar prerrogativas de ese regimen, ni siquiera cuando se trata de querer darle a uno de sus protagonistas, un poco de su propia medicina. Eso es descargarnos; pero no es construir.

Si queremos construir, creo que mejor proponemos al Gobierno tome medidas que sí están dentro de sus "posibilidades" constitucionales:

a) Un juicio oral y público.
b) Que se embarguen TODOS los bienes de Montanaro (que tienen que ser muuuchos) y se indemnice a las familias de los torturados.
c) Hasta que se abran procesos de confrontacion cara a cara similares a los que hubo en sudáfrica luego del apartheid es posible!

Sé que mis comentarios pueden sonar tibios y soñadores, pero no reales. Sin embargo, en "los casos de la vida real" que se nos presentan dia a dia es donde con nuestra actitud y opinion, estamos finalmente eligiendo a) seguir la corriente y matarnos y hacernos peores personas entre todos, o b) hacer un cambio y construir.

Raisa dijo...

Camarada!
Acho ótima a sua iniciativa de criar um espaço de opiniões.

Não posso me calar diante de seu último texto. A América Latina tem que avançar e consolidar o respeito aos direitos humanos, sem medo de conhecer a sua história recente. Jogar luz no período de sombras e abrir todas as informações sobre a violação de direitos humanos ocorridas no último ciclo ditatorial são direitos que nossas nações reivindicam.

Na experiência brasileira, temos a Lei da Anistia, que reconheceu como mortos os desaparecidos políticos, mas deixou livre sem punição quem torturou. Há que se romper com a insustentável interpretação de que, em nome da conciliação, a lei possa beneficiar torturadores.

Aqui a anistia perdoou aqueles que em nome do Estado torturaram, mataram e ocultaram cadáveres. O direito à justiça conjuga-se o direito à verdade e ao acesso aos arquivos, que no Brasil, remanescem negados e escondidos.

Nunca tivemos a felicidade de ver um torturador preso, nem por algumas horas. Ver isso acontecer em seu país só nos dá mais forças para lutar, protegendo o direito à memória das vítimas e romper com o pacto do silêncio e com uma injustiça continuada. Lançam luzes à dimensão sombria de nossa história.

Raisa.

teto dijo...

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